Improvisar música y soñar son el mismo proceso cerebral

Improvisar música y soñar son el mismo proceso cerebral

La improvisación es fundamental. Tanto que quizá pueda considerarse esa zona compartida en donde, por ejemplo, arte y vida se hermanan (según el imperativo nietzscheano). Improvisar es tan importante en el arte como en la vida y quizá podría decirse que solo cuando esta es, desde el origen, un impulso vital, un rasgo inalienable de una persona, entonces este se traslada casi naturalmente a cualquier actividad creativa que se realice.

Existen, por supuesto, reglas y técnicas, formas establecidas, normas, la herencia amplia y venerable en cuyo cauce inevitablemente nos embarcamos cuando comenzamos a crear, pero existe también la posibilidad de innovar, el bandazo en el timón, el extravío, el atrevimiento de tomar una ruta desconocida o inexplorada, la posibilidad de subvertir y renovar y, mediante la improvisación, hacer surgir algo donde antes existía otra cosa.

En música la improvisación es un recurso que se asocia sobre todo con el jazz, género que ganó su lugar en el gusto y aun en la historia en parte por dicha osadía. Antes del jazz, lo mismo en la música popular que en la académica, la improvisación era poco valorada o simplemente no se le consideraba dentro de lo que podía hacer un músico en el momento. Porque esa es la virtud tanto de la improvisación como del músico en que sí: que sucede solo durante esa interpretación. Si bien podría citarse a este respecto la cadenza de, por ejemplo, los conciertos para piano, en la que el solista demuestra su capacidad, por lo regular estás son sumamente estudiadas y practicadas, incluso en algo tan heterodoxo como lo que hace Fazil Say con el Concierto No. 21 de Mozart:

El estudio, la disciplina, el dominio de la técnica no son, por supuesto, ajenos a la improvisación en el jazz, solo que quizá en este caso la variante clave es la espontaneidad, eso que sucede en un momento súbito de inspiración y talento, cuando el músico parece poseído de lleno más por Dionisio y su desenfreno que por Apolo y su contención.

La improvisación y el sueño

improvisacion musical suenos musica neurociencia estudio Johns Hopkins

Solo que esas potencias, en nuestra época, tienen otros nombres. Las musas y las bacantes de antaño son ahora los neurotransmisores y los procesos mentales que devienen una acción, un hecho. Aunque sin perder completamente ese significado metafísico, pues, como ha descubierto recientemente un equipo de investigación de Johns Hopkins y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, al menos en el caso de la improvisación musical se encuentra profundamente relacionada con la manera en que nuestro cerebro genera los sueños, al punto de que ambas actividades podrían considerarse equivalentes.

Charles Limb y Allen Braun, investigadores de las instituciones mencionadas, examinaron los cerebros de algunos músicos con máquinas de resonancia magnética al tiempo que estos interpretaban algunas notas pensadas solo en ese momento. Al analizar los resultados, los científicos notaron similitudes de la actividad cerebral con aquella que en estudios previos se ha identificado con los sueños. En particular destaca la inactividad de las zonas del cerebro que regulan la autocensura, algo que también sucede cuando dormimos, en especial durante la conocida fase REM, la etapa del fantaseo onírico. Por otro lado, aquellas zonas relacionadas con la expresión se mostraron notablemente animadas.

improvisacion musical suenos musica neurociencia estudio Johns Hopkins-Tim Lukeman
Collage: Tim Lukeman

Hace unos años, el sitio io9 buscó la opinión de Vijay Iyer al respecto de este estudio, en especial porque Iyer tiene la doble ventaja de ser jazzista y doctor en ciencias cognitivas, dos formaciones que le permiten abarcar el panorama de este asunto tanto con amplitud como con precisión. Curiosamente el músico agregó un tercer elemento de comparación con este hallazgo de Limb y Braun: la conversación, una actividad que de algún modo es espontaneidad pura, en la cual, en el mejor de los casos, siempre se improvisa a partir de lo que nos dice la persona con quien estamos hablando y la cual, por otra parte, es también un acción sumamente común y cotidiana:

Es como preguntarse qué sucede en la mente cuando tenemos una conversación. Tendemos a considerar la improvisación [musical] como esta cosa especial, anormal. Pero mucho de lo que hacemos, la mayor parte del tiempo, es improvisación.

En tercer aporte es significativo y elocuente, pues además de hacernos ver que la improvisación es cosa de todos los días, también nos mueve a pensar que el diálogo, en todas sus expresiones —el diálogo de un músico con su propia creatividad y con su público o las circunstancias de su interpretación, el diálogo que sostenemos con las personas a las que queremos y de las que disentimos, el diálogo con nuestro yo más profundo cuando soñamos— es una de las formas más auténticas y sinceras para ser y estar en el mundo.

Fuente: ecoosfera.com

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