Un recorrido por el 2019 de la mano de Musical Impro

Se termina el 2019, y el próximo año llega casi con prisa, dejándonos con la sensación de que este 2019 ha sido demasiado corto, de que todavía no estamos listos, de que nos faltan muchas cosas por hacer. Sin embargo, la realidad es que en Musical Impro nunca hemos dejado de hacerAunque el tiempo pase volando y se acumulen los proyectos, los ensayos y las ganas; llevamos más de 10 años girando, creando y creciendo de esa manera tan nuestra. Y el 2019 no ha sido menos.

 

 

Este año hemos seguido apostando por proyectos que nacen de la investigación, por laboratorios en los que, lejos de tener un guion rígido y un argumento estanco, nos dejamos llevar por lo que el grupo quiere contar. Así nació Síndrome Musical, que tras dos años en cartel ofreció en 2019 sus últimas funciones en el festival La Quinta del Sordo con lleno completo y gira por Madrid. Y le siguió Mundos Posibles, que investigando sobre el multiverso conquistó GATADANS 2018 y recibió una gran acogida del público (reflejada en las reseñas de Atrápalo).

 

          

 

El laboratorio de danza-teatro seguía creciendo y adaptándose a lo que vivimos como sociedad, como actores y como individuos. Por ello, en la edición de 2019, los bailarines e intérpretes del grupo sintieron la necesidad de hablar de la idea de éxito en esta sociedad del rendimiento. Y nació Loser, que fue seleccionada en SURGE Madrid 2019 con sold out en los cuatro días de función, y con la cual a día de hoy seguimos trabajando y evolucionando.

 

 

Pero en Musical Impro no sabemos estarnos quietos, y antes de que el 2020 empezara a meternos prisa, quisimos cerrar este año por todo lo alto, con dos nuevos proyectos:

En octubre presentamos Amate-Ur, el musical en la XXII MUESTRA LOCAL DE TEATRO de Alcobendas. Una aventura de 31 actores con improvisación, transición de todo tipo de emociones y un auténtico desafío a la cuarta pared. Resultó un gran estreno, con sold out de 200 butacas y una tremenda acogida. Mientras tanto, Raúl Beatmac y Sonia Franco, director y coreógrafa, trabajaban en la nueva producción de Musical Impro: El sonido de mi locura, obra en pleno proceso de creación en Madrid pero que ya tiene asegurados también varios pases en el extranjero. Una mezcla de danza-teatro y flamenco contemporáneo con foley en directo y una tecnología musical reactiva, nunca antes vista en escena.

 

              

 

 

Porque si hay algo que caracteriza al equipo de Musical Impro son las ganas de crear, de trabajar, de inspirarse y formar parte de todo proyecto que pueda enriquecernos. Así, la compañía produjo la segunda edición del Festival de Teatro en Corto de Carabanchel, se encuentra en el proyecto de una serie independiente junto a Carmela Lloret y Jesús Villegas; Beatmac ha participado en dos cortometrajes y una serie de Pinea Films y La Industria del Cine Films, así como en Servir y Proteger (de TVE)…

 

        

 

 

Ahora bien, en Musical Impro tenemos claro que todo aquello que aprendemos y crecemos como compañía podemos compartirlo e incluso mejorarlo como escuela. Seguimos llevando nuestros cursos intensivos por Granada, Víznar, Cartagena, Cuenca y Almería; impartiendo coaching de acting y escena para grupos de teatro y participando en las Jornadas Nacionales de Formación Escénica y PROEXDRA. Todo ello, mientras permanecemos al frente de nuestra sede en Madrid. Aquí, en nuestra casa, sumamos más de 300 alumnos en las clases regulares de actuación (con horario de mañana y tarde), los cursos de improvisación musical y el laboratorio de danza-teatro. Así que si el 2020 tiene prisa por llegar, que llegue. Que en Musical Impro seguiremos sumando años.

 

Improvisar música y soñar son el mismo proceso cerebral

La improvisación es fundamental. Tanto que quizá pueda considerarse esa zona compartida en donde, por ejemplo, arte y vida se hermanan (según el imperativo nietzscheano). Improvisar es tan importante en el arte como en la vida y quizá podría decirse que solo cuando esta es, desde el origen, un impulso vital, un rasgo inalienable de una persona, entonces este se traslada casi naturalmente a cualquier actividad creativa que se realice.

Existen, por supuesto, reglas y técnicas, formas establecidas, normas, la herencia amplia y venerable en cuyo cauce inevitablemente nos embarcamos cuando comenzamos a crear, pero existe también la posibilidad de innovar, el bandazo en el timón, el extravío, el atrevimiento de tomar una ruta desconocida o inexplorada, la posibilidad de subvertir y renovar y, mediante la improvisación, hacer surgir algo donde antes existía otra cosa.

En música la improvisación es un recurso que se asocia sobre todo con el jazz, género que ganó su lugar en el gusto y aun en la historia en parte por dicha osadía. Antes del jazz, lo mismo en la música popular que en la académica, la improvisación era poco valorada o simplemente no se le consideraba dentro de lo que podía hacer un músico en el momento. Porque esa es la virtud tanto de la improvisación como del músico en que sí: que sucede solo durante esa interpretación. Si bien podría citarse a este respecto la cadenza de, por ejemplo, los conciertos para piano, en la que el solista demuestra su capacidad, por lo regular estás son sumamente estudiadas y practicadas, incluso en algo tan heterodoxo como lo que hace Fazil Say con el Concierto No. 21 de Mozart:

El estudio, la disciplina, el dominio de la técnica no son, por supuesto, ajenos a la improvisación en el jazz, solo que quizá en este caso la variante clave es la espontaneidad, eso que sucede en un momento súbito de inspiración y talento, cuando el músico parece poseído de lleno más por Dionisio y su desenfreno que por Apolo y su contención.

La improvisación y el sueño

improvisacion musical suenos musica neurociencia estudio Johns Hopkins

Solo que esas potencias, en nuestra época, tienen otros nombres. Las musas y las bacantes de antaño son ahora los neurotransmisores y los procesos mentales que devienen una acción, un hecho. Aunque sin perder completamente ese significado metafísico, pues, como ha descubierto recientemente un equipo de investigación de Johns Hopkins y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, al menos en el caso de la improvisación musical se encuentra profundamente relacionada con la manera en que nuestro cerebro genera los sueños, al punto de que ambas actividades podrían considerarse equivalentes.

Charles Limb y Allen Braun, investigadores de las instituciones mencionadas, examinaron los cerebros de algunos músicos con máquinas de resonancia magnética al tiempo que estos interpretaban algunas notas pensadas solo en ese momento. Al analizar los resultados, los científicos notaron similitudes de la actividad cerebral con aquella que en estudios previos se ha identificado con los sueños. En particular destaca la inactividad de las zonas del cerebro que regulan la autocensura, algo que también sucede cuando dormimos, en especial durante la conocida fase REM, la etapa del fantaseo onírico. Por otro lado, aquellas zonas relacionadas con la expresión se mostraron notablemente animadas.

improvisacion musical suenos musica neurociencia estudio Johns Hopkins-Tim Lukeman
Collage: Tim Lukeman

Hace unos años, el sitio io9 buscó la opinión de Vijay Iyer al respecto de este estudio, en especial porque Iyer tiene la doble ventaja de ser jazzista y doctor en ciencias cognitivas, dos formaciones que le permiten abarcar el panorama de este asunto tanto con amplitud como con precisión. Curiosamente el músico agregó un tercer elemento de comparación con este hallazgo de Limb y Braun: la conversación, una actividad que de algún modo es espontaneidad pura, en la cual, en el mejor de los casos, siempre se improvisa a partir de lo que nos dice la persona con quien estamos hablando y la cual, por otra parte, es también un acción sumamente común y cotidiana:

Es como preguntarse qué sucede en la mente cuando tenemos una conversación. Tendemos a considerar la improvisación [musical] como esta cosa especial, anormal. Pero mucho de lo que hacemos, la mayor parte del tiempo, es improvisación.

En tercer aporte es significativo y elocuente, pues además de hacernos ver que la improvisación es cosa de todos los días, también nos mueve a pensar que el diálogo, en todas sus expresiones —el diálogo de un músico con su propia creatividad y con su público o las circunstancias de su interpretación, el diálogo que sostenemos con las personas a las que queremos y de las que disentimos, el diálogo con nuestro yo más profundo cuando soñamos— es una de las formas más auténticas y sinceras para ser y estar en el mundo.

Fuente: ecoosfera.com

La Comédie Musicale Improvisée

Maravillosa mañana compartiendo espacio, teatro, música, entrenamiento e improvisación con parte del elenco de La Comédie Musicale Improvisée. Un intercambio de ideas, dificultades, logros…

La Comédie Musicale Improvisée es un espectáculo de improvisación musical donde se improvisan letras, melodías, historias y también armonías en directo a través de disparadores del público parisino.Seguir leyendo